La joven que retó a Batista
En un sitio cercano a San José de Las Lajas, provincia de La Habana, un auto es detenido por el escuadrón 52 de la Guardia Rural y, luego del registro de rutina, se da la orden de continuar viaje. Al avanzar apenas 20 metros, un disparo atraviesa el cristal trasero del vehículo y alcanza mortalmente a Aleida Fernández Chardiet.
Se trataba de la revolucionaria de 26 años de edad, que meses atrás había ridiculizado ante el pueblo de Cuba al tirano Fulgencio Batista.
Desde muy joven Aleida participó en actos y manifestaciones contra la tiranía y más tarde, como alumna de Medicina en la Universidad de La Habana, se vinculó activamente al movimiento estudiantil revolucionario.
En 1957, cuando la Universidad es cerrada por las constantes protestas y manifestaciones del estudiantado, Aleida comienza a trabajar como operadora del servicio internacional en la Compañía Telefónica, donde no dejaría de luchar por sus ideas a favor de la causa revolucionaria.
Una noche, en su puesto de trabajo, grabó una conversación que sostenían Fulgencio Batista y el entonces embajador de los Estados Unidos en Cuba, en la cual el dictador solicitaba ayuda militar para intentar sofocar el avance del Ejército Rebelde en las montañas orientales. La grabación, entregada por Aleida al movimiento revolucionario, fue trasmitida después por una emisora de radio.
La osadía le costó la vida a Aleida. El asesinato, minuciosamente preparado, conmovió a Güines, su pueblo natal. El féretro fue cubierto con la bandera cubana y el sepelio, al que se estima asistieron más de 10 000 personas, se convirtió en una verdadera manifestación de duelo popular.
El criminal acto no quedaría impune. Luego del triunfo de la Revolución, en 1959, los ejecutores del crimen fueron capturados, juzgados y sancionados por los Tribunales.
A medio siglo de su asesinato, aún se recuerda a Aleida Fernández Chardiet como la valiente joven que retó al tirano.

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